Expectativas y experiencias sobre el séptimo arte
Un análisis del producto cinematográfico en el contexto de los modos de consumo posmodernos.Hoy: Tranformers II
Apenas apareció el culo de Megan Fox en la pantalla del cine, la gente se paró a aplaudir. Todo dicho.

Expectativas y experiencias sobre el séptimo arte
Una humillante rendición a las tácticas coercitivas del género femeninoHoy: Transformers II
Me veo obligado a continuar este artículo bajo amenaza. Aparentemente mi reflexión anterior sobre esta película resultó ofensiva a determinados sectores de la redacción de GrupoMuu. Y considerando que esos “sectores” detentan el monopolio de la ilustración de la página y han dejado muy en claro que si el tono de la comunicación continuaba siendo “sexista” se encargarían de que el color rosado fluorescente siga predominando en las carátulas de los artículos, me veo obligado a fundamentar un tanto más mi opinión sobre la película que nos concierne.

Comienzo. El evento de los aplausos hacia la figura de la actriz protagonista no es ficticio y fue sin duda uno de los puntos altos de mi concurrencia al cine. Sin intención de herir sentimientos, la imagen de Megan Fox es uno de los pocos motivos para el disfrute del film y considero que todo el género femenino, sino humano, debe alzarse en cánticos de algarabía por tener representación en semejante espécimen.
¡Zarpada remera!
Ahora bien, cuando hablo de la imagen, quiero dejar en claro que no pasa de ser eso. La pobre chica prácticamente no habla en las dos horas y media de cinta, y su personaje no contribuye absolutamente en nada al desarrollo de la trama. En este sentido Transformers II es una película excesivamente misógina: las mujeres son o inútiles (oh Megan, dulce Megan) o estúpidas (como la madre del protagonista, que da el toque “cómico” de la historia con escenas tan originales como cuando queda completamente drogada después de probar ingenuamente un brownie). La única que parece tener un poco de carácter termina siendo un robot.
Continúo. La revelación final del párrafo anterior no es casual: quedaos tranquilos, impacientes espectadores, que no os he cagado el final de la película. La cuestión es que Michael Bay, padre de la criatura (como de tantas otras, entre ellas Bad Boys, Armaggedon o Pearl Harbor; ¿ven una tendencia?) no llega ni al nivel de inteligencia de M. Night Shyamalan. Los pocos giros del guión son predecibles, sino estúpidamente obvios. La trama es prácticamente inexistente y solo funciona como marco para el display de efectos especiales y del dorso inferior de Megan Fox (sweet sweet Megan). La película no causa gracia, no conmueve, no emociona, no genera expectativas, no nada.
Párrafo aparte merece la engorrosa demostración del poderío militar norteamericano: en sucesivos momentos del film los robots se posan a un lado para ceder su protagonismo al heroico grupo de marines (ilustrado con escenas prácticamente afanadas de Ridley Scott) y a la avanzada tecnología del ejército de los Estados Unidos. Los militares son honestos, son arriesgados, son grosos. Los políticos son débiles, cobardes y quieren transar con Megatrón.
Pero aún así, Transformers II, a mi criterio, dista de ser un fiasco. Es machista, facha y estúpida, si. Pero los robots se zarpan. Y cómo.

Las expectativas siempre juegan en la opinión con la que uno se va del cine. Transformer I me pareció una gran película, sobre todo porque pensaba que iba a ser tan mala (sigamos recordando antecedentes: Bad Boys II, La Isla… ) que cuando me encontré con un film medianamente entretenido, me sorprendió de sobremanera. Supuse ingenuamente que la segunda parte seguiría esa tendencia y aquí me tienen escribiendo esto. Pero hay una diferencia que quiero resaltar y que no puede ser dejada de lado: vi Transformers I en mi casa, en un monitor de 17 pulgadas (obvio, comprando el DVD original, nunca baje nada de Taringa, LA PIRATERIA ES MALA Y HAY QUE COMBATIRLA COMO AL ISLAM), pero me tocó ver la secuela en la enorme pantalla del IMAX, y no lo pude creer.
Las escenas de robots prácticamente en tamaño real son sencillamente espectaculares, y con aquellas filmadas especialmente para este tipo de cines, me caí de culo. Puede ser básico el disfrute por semejante despliegue de efectos especiales, seré básico entonces. Un amigo dijo y con razón que sería ideal que editen la película en 45 minutos, solo con las escenas de robots, e intercalando de vez en cuando a Megan Fox (mi querida y amorosa Megan).Tranformers II: Revenge Of The Fallen no debe ser apreciada como una película, sino como un bombardeo audiovisual. El único disfrute que se me ocurre reside en apreciarla de ese modo.















D E V A S T A T O R!!!!!!!!!!!!!!
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