Internet es una cosa rara. Alberga fenómenos que pocos años atrás no eran parte ni de las utopías más alocadas, herramientas que han contribuido de sobremanera a la democratización de la información y hasta se han aproximado a aunque sea descolocar un poco las bases del paradigma de conocimiento contemporáneo. Los casos más notorios son por supuesto Wikipedia, el fenómeno del blogging, o redes sociales como Facebook, todos casos donde los contenidos se originan en el usuario y no en los monopolios de información. Esta tendencia acarrea entre otras cosas diversos fenómenos como los que me propongo investigar en este y sucesivos artículos.
No se si es apropiado hablar de una subcultura propia de la web, lo que si creo que la Red es hogar de una serie de elementos, códigos, fetiches, mitos y lenguajes propios, que no funcionan fuera de su estructura: términos nuevos como el “lol” o el “wtf”, apropiación y resignificación de personajes de la cultura de masa en deidades idolatradas como Chuck Norris (o su versión nacional, el Teto Medina), códigos de interpretación que provocan que AL LEER ESTO SE IMAGINEN QUE ESTOY GRITANDO, o Megan Fox. Y también cosas raras, casi incalificables… como los lolcats.

En Wikipedia podemos encontrar la siguiente definición
“Lolcat es un término usado para describir una imagen combinando una fotografía de un gato con un texto subjetivamente humorístico e idiosincrático en inglés macarrónico referido como Kitty Pidgin o lolspeak”

Dominando foros anglosajones, con sitios enteros dedicados a su difusión, y asomándose de a poco en Taringa, la difusión de los lolcats está aumentando segundo a segundo. Su origen está en la parodia del lenguaje “pobre” utilizado en la web y su éxito reside básicamente en que, seamos sinceros, los gatos son adorables.
Como explica la definición un lolcat se arma a partir de una foto de un gato, generalmente haciendo algo gracioso, al que se le adjudica un texto (en inglés mal escrito) comentando su acción. El mismo procedimiento tuvo su furor un par de años atrás con la lechuza O RLY?

Pero el fenómeno lolcat es aún superior y parece no tener límite (aunque todos sabemos, que como todo en Internet, va a terminar cuando la gente se aburra) sobre todo porque tiene las dos propiedades necesarias para convertirse en un objeto de culto de la web: no tiene sentido alguno y es estúpidamente divertido.



La aparición de un proyecto que planea traducir la biblia al lolspeak, donde el Ceiling Cat hace el papel de Dios, demuestra que el fenómeno está en su apogeo, pero para permanecer en el imaginario colectivo tendrá que enfrentar a la nueva competencia




Más LOLCATS en
http://icanhascheezburger.com/















grosas las morsassssss (o lobos marinos, o lo que merda sean)