
Mientras intentaba darle click en la página de Clarin (te nombré, pagá Ernestina) al banner del Dr. Cormillot, caí por accidente en la sección cuasi blog de Ciudad; y me enteré de la existencia de una nueva censura a “Family Guy” en Estados Unidos (http://www.ciudad.com.ar/2009/07/31/espectaculos/01969219.html). Hoy mi perra, sin querer, comenzó a correr por mi pieza y me tiró el mouse, ocasionando su rotura. A causa de ello, se me dificulta el manejo del ratón y los clickeos poco precisos me llevan a cualquier lado. A quien le haya molestado el relato de este último episodio solo tengo para responderle que mi mamá siempre dice que poseo gran poder de síntesis y que no es gordura, solo tengo huesos grandes.
Volviendo a lo que nos ocupa, la accidentada visita a la web de Ciudad, a pesar de todo, trajo una consecuencia positiva: me enteré de la noticia que les comento y gracias a ello me voy a poder dar el gran gusto de hablar de la notable creación del profeta Seth MacFarlane.
Para quien no conoce el programa, “Family Guy” ( traducido sagazmente en Latinoamérica como Padre de Familia o “la serie que es como Los Simpsons”) es una serie de animación que relata con un tono de humor desafiante, animal, bestia y multicolor (la palabra “negro” no alcanza), las desventuras de la Familia Griffin y de una serie de personajes secundarios que habitan la ciudad de Quahog , todo a partir de un gran manejo de la cultura pop.
Una buena forma de caracterizar a la serie para quien no la ha visto todavía, es imaginar una versión argentina. Creo que en una versión criolla de “Family Guy” veríamos cosas como:
- A Marcelo encerrado en una oficina con una planilla de Ratings sonriendo macabramente mientras aspira una línea de cocaína.
- A Hijitus arruinado en una zanja, víctima del flagelo del paco.
- A Mafalda preguntándole a nuestra Presidenta si los cachetes le quedaron así por el botox o por tomar mucha sopa.
- A Iorio, cantante de Almafuerte, en el año 2000 al lado de una autopista tirándole una piedrita a la rueda de una camioneta en la que viajaba un tal Rodrigo.
- A Mirtha comiendo cachorritos (vivos) en sus famosos almuerzos.
- Un musical protagonizado por las manos de Perón.
- Mauricio a los tiros contra un pobre de apellido Bache.
- A Ronald Mc Donald torturando al hipopótamo de Pumper Nic.
- A San Martín fumado pensando en subirse a un caballo blanco y hacerse llamar “El Libertador de América”
Podría estar todo el día, así que mejor paro acá. A mi entender, nuestra sociedad no está preparada para recibir una propuesta con semejante contenido. Baste con decir que Gran Cuñado nos pareció irreverente.

Intervalo para que el artículo no quede tan denso.
Admitida tal situación, podemos decir que al menos en ese sentido la sociedad estadounidense está un pasito mas arriba, y un show como “Family Guy” puede ser emitido. Es noble señalar que la serie empezó en 1999 y fue censurada, en el año 2000. En el 2001 volvió a emitirse, y en el año 2002 nuevamente se canceló su emisión. Recién en el año 2005 pudo volver al aire, por petición de sus fanáticos, momento desde el cual se emite ininterrumpidamente Como puede observarse, fue largo el proceso de su aceptación.
Pero aun en un grado mayor de desarrollo, la censura sigue apareciendo. Cuenta la noticia que motiva el presente, que se ha censurado y la cadena Fox decidió la no emisión de un capítulo de “Family Guy” en el que se trata el tema del aborto. No se aclara más nada. Voy a intentar mantener alguna chance de ocupar un rinconcito en el cielo, no imaginando que clase de chistes pueden haberse presentado en el capítulo “prohibido”. Capítulo censurado que sí podrá ser visto en DVD.
Desde este humilde lugar (estoy en una lastimosa silla rota) me pregunto, ¿cual es el sentido de la censura en el humor?. Es discutible la censura per se, pero aquí encima estoy limitando su tratamiento al género en el que ha ocurrido: se censuró y se censuran chistes. Estoy seguro que el “capítulo prohibido” será el más descargado en Internet. ¿Somos tan inadaptados que nos tienen que decir que ver y que no? ¿ No podemos de acuerdo a nuestro leal saber ,entender y sentir cambiar de canal cuando algo nos hace ruido en la mente?.
Todos se emocionan con el bodrio de Cinema Paradiso. Oh!, herejía, me pareció insoportable Cinema Paradiso, ¿soy un mal tipo?. Pero la misma carga emocional que tiene la escena en la que el protagonista de la sobrevalorada película observa el compilado de besos que no pudo ver en su infancia; debería tenerla un compilado de chistes “ofensivos” prohibidos. En un ambiente de mayor libertad, podríamos observar productos con mayor carga de honestidad intelectual, y eso sería sensacional. Creo que un escenario de tal naturaleza contagiaría a crear y abriría un abanico de opciones áltamente enriquecedoras. Se generaría la linda responsabilidad desde el punto de vista del consumidor, de decidir él, que es lo que quiere ver ,escuchar y leer, y qué es lo que no. ¿No deberíamos considerar igual de condenables al “animal” que se zarpa con un chiste de humor negro y a la persona que se ríe del mismo y luego indignada pide en voz alta el levantamiento del programa?. La verdad es que la persona a la que eso no le causa gracia, seguramente no ve ese show por segunda vez. En el fondo estamos chocando con la misma patológica actitud que dice una cosa en el cuarto oscuro y después en voz alta exclama “yo no voté a Menem”,. Actitud que, parece ser, no conoce fronteras.
Por todo lo antes expuesto, voy a predicar con el ejemplo, y aquí desde Grupo Muu voy a cerrar este semi panfleto con la siguiente frase desafiante : “La única vaca copada es la vacación”.











Cuantas verdades que escribiste. La censura que nos tenemos que comer es terrible, pero siempre hay algun boludo que se siente ofendido y pone el grit en el cielo.
mi consejo, apaguen la tele y bajense las cosas de la gran internec que aca no tenemos asociaciones que nos digan lo que podemos ver y lo que no
saludos
ral