Pinchados

El Pedro 15/08/2009 0

A principios de esta semana nos desayunamos con la noticia de que Alberto Fernández denunció que ha sufrido escuchas telefónicas ilegales por parte del Gobierno. A partir de ello, dice Alberto, el Gobierno se enteró de una reunión sorpresa que iba a tener con Cobos . Es por ello, que Alberto supone que se decidió relevar  de su cargo a Marcela Losardo (aliada del Fernandez denunciante) y hasta esta semana Viceministra de Justicia. Esto trajo cola, tanta, que al poco tiempo  se produjo un cruce público entre Alberto Fernández y Aníbal Fernández.

Lo primero que hay que tener en cuenta a la hora de analizar esta noticia y resulta clave para su entendimiento, es que Alberto Fernández es el flaco alto  y Aníbal es el petizo de bigote más grueso.

Lo segundo, es que la gente de bigote que ostenta el poder y cuyo nombre de pila empieza con A, resulta media turbia: Alberto, Anibal, Adolf.

Esta noticia me resulta particularmente preocupante, toda vez que no hace más que alimentar el sin número de teorías paranoides que andan dando vueltas por ahí. Llegué a escuchar desde el casi hecho comprobado de que nuestros mails son espiados, hasta el extremo de que nuestras conversaciones en el subte son monitoreadas por sistemas de vigilancia cuidadosamente implantados en los vagones. Esto último me resulta en lo particular, bastante difícil de creer. No creo que aún se haya desarrollado la tecnología que soporte con una vida útil respetable, el tufo acumulado del subte en la hora pico. Y menos aún que de existir, la misma se encuentre en nuestro genial país.

Los que se pelean se aman…

Lo que si debo reconocer, es que si esta gente tan influyente es víctima de espionaje, ¿que puede esperarse de nosotros?, simples ciudadanos comunes.  Desde ese ángulo puede decirse que es un hecho; el gobierno nos espía.  Más ahora, con Francisco sumándose a la tropa de los tipos comunes.  Si no nos espiaban antes, de seguro nos espían ahora que tenemos a uno de “esos” en nuestras filas.

A la hora de observar las repercusiones que la noticia  tuvo en el resto de la comunidad política, me encontré con declaraciones de Telerman y Carrió que básicamente pueden sintetizarse en la siguiente expresión :“lola”. (http://www.lavoz.com.ar/09/08/13/Telerman-dice-Alberto-Fernandez-espiaba.html y http://www.diariouno.com.ar/contenidos/2009/08/12/Carri%C3%B3-acus%C3%B3-a-Cobos-y-a-Alberto-Fern%C3%A1ndez-de-espiar-a-la-oposici%C3%B3n-0028.html). Esgrimen Telerman y Carrió,que en su momento Alberto Fernández, cuando estaba en el gobierno, era habitué de las prácticas de las que ahora dice ser víctima.

Una breve mención aparte merece la política de desaprovechamiento que este gobierno continuamente practica de recursos claves para la sociedad. Son sobrados los bochornos pasados, siendo el más mítico de ellos el intento de despilfarro de una enorme cantidad de dinero para la construcción de un tren bala. Ahora nos encontramos con la mala utilización de un recurso que prácticamente no se encuentra en el país: inteligencia .¿Humor inteligente a partir del juego con el doble significado de la palabra inteligencia?. Que pícaro que lo vuelve a uno ser parte de Grupo Muu.

A fin de cuentas, y a la hora de hacer una valoración personal de lo que aquí se ha contado, no tengo más para ofrecer que una mueca de de verguenza. Mueca de verguenza que viene dada por la triste realidad  de observar que mientras otros países espían a  Osama Bin Laden, a importantes figuras de la ETA, guerrilleros, y demás villanos icónicos de nuesta era; nosotros nos tenemos que conformar con espiar a Alberto Fernández y Carrió.

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