Desde que la semana pasada un amigo se compró una cámara de fotos posta y empezó a creerse Annie Lebowitz, comencé a meditar sobre algunas consecuencias del abaratamiento de las tecnologías. El debate interno que se me presentó fue el la oposición entre democratización y amateurización de determinados campos, osea ver por un lado que está perfecto que más gente tenga acceso a poder filmar, sacar fotos, lo que sea, y por otro apreciar como la calidad de los productos tiende a decrecer a medida que gente sin preparación se va involucrando.
El debate no es nuevo y siempre tendí a inclinarme por la primer vertiente, pero el hecho de tener que caminar unas 15 cuadras (plus ingreso a un supermercado y a un videoclub) con un boludo siguiéndome y sacando fotos, me hace trastabillar un poco.

Franca comprando cerveza… tapa de la Rolling Stone.
De todas formas, a medida que planeaba el robo de la cámara de fotos para no tener que soportarla otro fin de semana, un colega me brindó esta información
httpv://www.youtube.com/watch?v=XPUBuz2-h4Y

El trailer pertenece a “Star Wars Uncut” un original proyecto que planea refirmar el episodio VI de La Guerra de las Galaxias de forma casera. Los fan-made films no son cosa nueva, sobre todo en el ámbito de esta saga, pero la idea de Star Wars Uncut aporta un nuevo elemento. Se decidió dividir la película en fragmentos de 15 segundos, y esos fragmentos se publicaron en el sitio web para que cualquiera pueda elegirlos y refilmarlos en el estilo que quiera. De esta forma está tomando forma una suerte de collage fílmico internacional de la primer película de Star Wars, con partes actuadas en serio, partes en joda, partes en animación en 3d, en stop-motion o hechas a partir de dibujos en un cuaderno.

La idea aparece como un tótem de la amateurización de la que venimos hablando, pero completamente resignificando el término como algo positivo: es una muestra de cómo un producto amateur puede ser superior a uno profesional. Y es que ya con solo ver la cola, sin apreciar el resultado final, uno no puede dejar de pensar que una remake hecha por fans, puede ser mucho más original que tres precuelas juntas hechas por George Lucas. Pero no solo es el fenómeno de lo amateur lo que pesa acá, sino que aparece también el debate sobre la apropiación “ilegal” de productos con copyright. Se puede pensar como exagerado pensar estas cosas en términos políticos, pero a mi criterio es esencial. Si Star Wars ya es una suerte de mito posmoderno (con todo lo que esas dos palabras implican) ¿sigue siendo adecuado hablar de derechos de propiedad intelectual? Los fans desde un lugar (que se puede fundamentar tanto desde lo social como desde lo económico) ya empiezan a sentirse dueños de los productos que consumen, y es que al fin y al cabo, son ellos los que le dan de comer a Jorge. Esta tendencia es la que ha provocado también que los fandoms sean sectores sumamente reaccionarios, pero eso ya es otro debate. Lo que me interesa pensar, o por lo menos proponer para seguir pensando es como nuevamente algo que puede ser ilegal, es considerado legítimo en determinados campos. En esta caso celebro esa legitimidad que permite, por ejemplo, este tipo de cosas:

La cuestión es que más de treinta años del estreno de la saga, la renovación no viene de parte de las películas nuevas, las serie de animación, y dudo que tampoco venga junto con la serie live action a estrenarse en tv en 2012, la renovación viene de la mano de gente que por fuera de la industria logra aprovechar al máximo el uso de las nuevas tecnologías caseras.
Todavía hay tiempo para participar en el proyecto, solo tienen que entrar al sitio y elegir una escena (van a necesitar una cuenta de Vimeo, pero se saca rápido). El plazo para filmarla es de un mes, sino vuelve a estar disponible para que otro la elija. Yo por mi parte tengo 15 segundos del contenedor de basura en la estrella de la muerte, vamos a ver que sale.











ok… yo me creo Lebowitz pero vos deja de jugar a beng fong torres!
Internet nos da la inmediatez de jugar y pensar que tenemos cosas interesantes que decir o imágenes dignas de compartir. A fin de cuentas el problema lo tiene la gente que accede a nuestros blogs o flickrs y rapidamente se dan cuenta que todos somos una manga de wannabes.