Siempre me resultó curioso que el revival de los 80’s estuviera dominado por Madonna, Culture Club y cosas así. Está bien, entiendo que a la gente que tiene vida social le gusta ir a bailar y no lo pueden hacer al ritmo de Twisted Sister, pero eso no quita que lo retro no pegue en palo del rock también.
Twisted Fuckin Sister
Hay una realidad: el rock ochentoso, sobre todo en su vertiente de Hair Metal pasó de ser un furor importante a ser absolutamente discriminado por las generaciones post-grunge. En mi adolescencia acepto que fui portador de los mismos prejuicios, pero a medida que fueron pasando los años fui dejando de lado la idea de que lo único que se gestó en los ochenta fueron copias malas y absurdas de Led Zeppelin.
No se puede negar que luego de la aparición del Punk, las bandas de Hair Metal quedaron sosteniendo los vicios y estereotipos obsoletos que heredaron del rock de los 70, pero esa cosa exagerada y kitsch resultó durar más de lo esperado y pese a que se generaron monstruos, también aparecieron varios artistas con importantes dejos de inspiración (“Talk Dirty To Me” de Poison es el M E J O R tema para tocar en el Guitar Hero, y que nadie se atreva a decir lo contrario)
Ya llegando a los noventa, cuando toda la parafernalia glam se estaba agotando, empiezan a aparecer algunas bandas que dan la impresión de tener más ganas de tocar un poco de rock que de pasar horas arreglándose la permanente. Bandas que supieron no abusar del gastado recurso de la power ballad y que parecían estar más comprometidas con el hard rock que sus predecesores. Y los resultados fueron buenos, más que buenos. El caso paradigmático es el de los Guns ‘n’ Roses, furor que penosamente se agotó en un demasiado corto plazo. Pero hay otro ejemplo más que interesante, una de las pocas bandas que sobrevivió a la purga encabezada por Nirvana y Pearl Jam, una de las pocas bandas que se pudo sostener en el tiempo manteniendo un sonido coherente, una de las bandas que, en su tercer visita a nuestro país, se suma a las grandes visitas internacionales del 2009.
httpv://www.youtube.com/watch?v=5bTGYgH43LY
Así es metaleros y metaleras, Skid Row vuelve a la Argentina para presentarse en una épica jornada en el Teatro de Colegiales junto a los locales Bloom, Sleepin’ Brain, Destructor, Dirty Wilds y Bigart.
Dave “Snake” Sabo, Scotti Hill, Rachel Bolan, Dave Gara y el cantante Johnny Solinger tocarán el viernes 27 de noviembre en el legendario local de Lacroze y Alvarez Thomas en el marco de una gira latinoamericana que los llevará también por Colombia, Peru, Brasil y Chile.

Sábado 21 – Bogota, Colombia – Testro Metropol
Domingo 22 – Medellín, Colombia – Calle 57
Lunes 24 – Lima, Perú – Oceanus Bar
Martes 25 – Lima, Perú – Voce
Viernes 27 – Buenos Aires, Argentina – El Teatro Colegiales
Sábado 28 – Sao Paulo, Brazil – Manifesto
Domingo 29 – Santiago, Chile – Teatro Teleton
Hay tiempo hasta fin para que aquellos que estamos un poco oxidados volvamos a repasar la discografía de la banda norteamericana. Desde su debut homónimo (con el histórico Sebastian Bach en voz y Rob Affuso en batería) hasta Revolutions Per Minute, su último disco de estudio, editado en 2006.
Las entradas para el show en el Teatro ya están a la venta por Ticketek y en Locuras, Metalmania, Lee Chi, La Estaka y La Cueva (en San Martín), el costo es de $105 (más $10 por service Charge). Las puertas abren a las 18hs.















