
Los medios lo estaban esperando. Gerentes ya habían reservado una cena para compartir con su familia en algún restaurante de categoría. La corporación mediática estaba agazapada preparada para disfrutar de un nuevo boom de ventas: una yapa en noviembre y cerca de las fiestas.
Pero no pasó. No sucedió. El fin de semana no vino acompañado de ninguna ganancia exorbitante. Es que “Sandro” no murió.
Hoy mientras tomaba la chocolatada y leía las mismas noticias en distintos diarios “internetianos” sin encontrar nada fuera de lo común, me asombré cuando de repente me topé con algo de difícil asimilación: se filtró en la edición electrónica de Clarín del 21 de noviembre un especial “homenaje” por la muerte de “Sandro”.
Sabido es que cuando algún personaje popular está atravesando alguna situación límite entre la vida y la muerte, los medios preparan ya algún especial “conmemorando” su historial. Es algo que sabemos pero que nunca será blanqueado, porque no queda lindo que escriban el especial de tu muerte cuando todavía no te fuiste. Pero ellos tienen que tener algo armado, necesitan pagar la cuota del colegio de sus hijos y continuar apoyando financieramente el fin de la hambruna mundial.
El último ejemplo claro, lo tenemos con el caso de Mercedes Sosa, donde hemos podido escuchar y ver lo más selecto de su carrera, a los pocos minutos de sus fallecimiento. Me pregunto si los editores encargados de hacer el repaso de la vida de Maradona se habrán sentido mal por no haber podido mostrar su laburo cuando este no se murió hace un par de veranos.
El punto es que Internet evoluciona. Los canales son cada vez más amplios y el riesgo del “error” humano es cada vez mayor. Y un día pasó lo que tenía que pasar. Sandro no se murió y a Clarín se le filtro el suplemento especial preparado con anterioridad en homenaje al ídolo caído (que se rebeló y no cayó). Me imagino a K atragantándose con un pedazo de morcilla del ataque de alegría que le habrá venido cuando se enteró.
Aparentemente quienes se bajaron la edición electrónica del diario el 21 de noviembre, recibieron con ella el especial que no vio la luz en la edición de papel. Este furcio periodístico ya esta dando vueltas en la web y va creciendo progresivamente en su difusión. La gerencia de Grupo Muu se puso en contacto con Clarín a efectos de arreglar un precio a cambio del silencio, pero todas las líneas daban ocupado.
La gente de “eblog”, al postear la noticia se las arregló para subir un ejemplar del especial mas especial de los últimos tiempos, cuyo link aquí tienen para su curiosidad. Aprovechen a bajarlo antes de que desaparezca en el triangulo de la censura.
Parece una locura , que en algo tan valioso y serio como la vida humana, pretender de quienes se dedican a la venta de la noticia que aguarden a que esta efectivamente ocurra para ponerse a preparar una recopilación para lanzar a la venta; aún cuando esto los retrase 1 dia. Parece una locura. Si. Suena raro. ¿Pero es una locura?.
Alguno tal vez diga que en realidad, cuando manejas una empresa periodística necesariamente tenés que especular con el acontecimiento de determinados hechos para no quedarte atrás en el servicio de otorgar la información en tiempo y forma. En lo personal creo que ese argumento para justificar lo ocurrido es tan serio y creíble como la nueva imagen del “Tinelli Ghandi”. Hoy por hoy la información pude ser publicada gracias a internet y a la televisión casi al instante. En casos como el que estoy aquí comentando, el valor agregado viene dado por el “especial” sobre la noticia y no por la noticia en si. Viene dado por el suplemento especial que vas a anunciar en la tapa. Ese suplemento especial nada tiene que ver con la urgencia de la noticia. No hay otra motivación que les impida esperar a ver si la noticia sucede para la preparación de ese especial que no sea la del lucro.
A todo esto debemos agregar que el chiste del “Yo Matias” del sábado fue malísimo. En síntesis: pésimo lo de Clarín.












que pelotuda que es la nota te quejas de lo mismo que crees que no vas a acer ja ja
matate Sandro, deja de robar