Para mí el año empezó de forma rara. Mi primer editorial iba a girar en torno a la apropiación política de la figura de Sandro: en un acto de madurez me iba a poner del lado del kirchnerismo (si, están leyendo bien) para desparramarme en contra de todo un sector de la opinión pública que se dedicó a ir en contra de la Presidente por no haber asistido al funeral del gitano… (y peor aún estaban los que la acusaban de hacer “diferencias” porque sí se hizo presente en el funeral de Mercedes Sosa).
Admito que en un acto de egocentrismo, estaba contento. ¡Qué grande Franca! ¡Demostrando que no es opositor por el solo hecho de ser opositor! ¡Increíble!
Pero qué paso: al día siguiente empezó en Redradogate ¿y quién se acuerda hoy de Sandro de América? Nobody.

Así empieza un año complicado. En dos semanas hubo tantas idas y vueltas que ya no se donde pararme a pensar las cosas. El Kirchnerismo quiere pagarle al fondo y la oposición no: ¿hace unos años no era al revés la cosa? Le regalan en 24hs. a Redrado una carrera política. Lo echan, la jueza lo restituye. Oyarbide agarra la causa para echarlo de nuevo. Acusan a la jueza de ser hija de un funcionario de la dictadura. De ser hija… Acusan a Redrado, un tipo que ya tiene 7 años con esta administración, de ser menemista. Parece que no se dieron cuenta antes. Cristina tiene que viajar a China pero no le quiere dejar el gobierno a Cobos. Embargan fondos en Estados Unidos. Desembargan fondos en Estados Unidos A Cobos Macri le pide que renuncie. Carrió dice que no debe renunciar pero al mismo tiempo dice que no puede ser opositor. D’elía dice que no lo quieren echar para no “victimizarlo”. D’elía dice que Clarín prepara un golpe de estado. Basile se va de Boca. Yo ya no sé dónde esconderme. Hoy escuché en uno de los tantos programas pelotudos que hay en la radio que la gente que llamaba elegía a Redrado como “la figura del verano”. Posta, le ganó por dos votos a Ricardo Fort.
Si en los primeros 15 días del año toda la escena política hacía parecer a Dr. Insólito como un melodrama ya no me puedo imaginar lo que puede pasar durante el año. Yo trato de ser optimista pero como que este puterío me lo impide. Ya no hace falta ni caricaturizar la situación, es todo tan grotesco, tan surreal que no me cuesta imaginarme una escena donde Cristina, Néstor, Fernandez, Macri, Carrió, Cobos y un par más se juntan a tomar un café, cagarse de risa y a pensar que ridiculeces van a decir al día siguiente. O mejor todavía, lo deciden chateando.
Lo peor de todo es que no creo exagerar demasiado. Me cuesta expresarlo en palabras, pero creo que todo este circo tiene un objetivo claro: saturarnos. Aunque no sea de forma tan intencional como mi ejemplo anterior creo que hay como una inclinación estructural del sistema (paréntesis necesario: por más devaluada que esté la palabra después del abuso en los últimos años del documental pelotudo pseudo crítico onda Zeitgeist, me parece que la lectura “sistémica” de la escena política es sumamente pertinente, cierro paréntesis, disculpen por hacerlo tan largo, cualquier cosa vuelvan al principio de la oración y léanla de nuevo salteándosela) a generar descreimiento. Todo funciona perfectamente sincronizado para que la gente tenga los huevos por el piso, y cuando los testículos llegan al nivel del suelo aparecen las ideas del corte de “la política me tiene podrido”. Y cuando la gente piensa eso, no sabe que en realidad está haciendo política. Es lo mismo que pasa cuando alguien dice “no tiene ninguna ideología”, y en realidad la negación de la ideología es un acto de por sí ideológico, y muy chicanero, y muy peligroso.
Con la política pasa lo mismo, los que consideran que “no se meten en política” están haciendo la política del peor tipo. Pero no les puedo echar ninguna culpa, porque toda esta maquinaria te arrastra a eso: a creer que estamos tan tapados de mierda que no hay forma de respirar. Pasa lo mismo con las corrientes conspiracionistas que salen con cosas como que el mundo está gobernado por un consejo de ejecutivos que decidieron cuando derrumbar el muro de Berlín y las Torres Gemelas (no se por qué, pero hoy tengo un día muy anti-Zeitgeist): lo único que logran es sustentar la idea de que las cosas no van a cambiar y que uno no puede hacer nada. Y díganme ingenuo pero me rehúso a pensar las cosas así.














Yo no tengo ideología y no me meto en política
Lo que pasa Franca es que se acerca el 2012
Genial la conversación de msn jajaja posta que es asi…por teléfono, pero es asi.
Sos un ingenuo.