Érase una vez en el Oeste

Nico P. 24/08/2011 0
Érase una vez en el Oeste
Hoy: Off-topic/Non-actuality. Una recomendación insólita y anacrónica.
 

Finales del siglo XIX. Una llanura árida. Pongámosle en el norte de California. En ella, una estación de tren, o al menos eso aparenta. Una tapera, una plataforma con tablas corroídas por el polvo y una torre de agua que no logra conservar el contenido dentro de la misma, cierran este conjunto.  Un panorama más que desolador, a no ser por tres vagos, los cuales aparentemente esperan al tren que está por arribar. Por debajo de sus sobretodos marrones, se escapan unas pistolas enfundadas en los clásicos cinturones preparados para dicho fin. La locomotora aminora la marcha y se detiene. Del vagón de pasajeros nadie baja. Algo es arrojado desde el furgón de carga. Los tres (ahora) pistoleros recorren la zona con la mirada. Manos en el lomo de los revólveres. Nada. El tren reanuda su marcha, ellos dan la espalda al mismo. Una melodía extrañamente melancólica se escucha. El último vagón pasa y se puede observar a un hombre con un bolso en una mano y una armónica en la otra. Los cuatro se miran detenidamente. El hombre de la armónica quiebra el silencio:

– ¿Y, Frank?

– Frank nos envía –, responde uno de los tres (aparentemente el jefe).­­­­

–  ¿Trajeron un caballo para mí?

–  He, he, he… parece que nos falta un caballo­­­–  Todos ríen. Mientras el hombre de la armónica sentencia: “No. Trajeron dos de más.”

En el próximo solsticio de 2011 se cumplirán 43 años del estreno de una de esas películas que uno debe ver para poder partir de este mundo en paz. “C’era una volta il West”, a.k.a. “Once Upon a Time in The West” o “Hasta que llegó su hora”, es sin lugar a dudas la obra maestra de Sergio Leone (aunque se podrían agregar otras más a esta lista). Luego de la llamada trilogía del dólar (“Por un puñado de dólares”, “La muerte tenía un precio” y “El bueno, el malo y el feo”) este director italiano logró llevar al spaghetti western a la perfección con este film, y como consecuencia de esto a su cuasi extinción. Dándole inicio de esta manera -para muchos- a la postmodernidad en el 7mo arte.

La historia, escrita por Leone, Bertolucci y Argento, es un simple camino hacia la venganza. Pero la gracia no está en el destino sino el recorrido. Nos presenta a un malo-bueno: Harmonica (Charles Bronson), y un tradicional héroe como Henry Fonda convertido en el villano: Frank. En el medio nos encontraremos con muchos trenes y vías, algún que otro magnate de los transportes, un bandido llamado Chayane (al que no hay que provocar) -en la piel de Jason Robards- y su banda de forajidos. No hay que olvidar a la minita de turno – la cual no se sabe para qué lado tira. Dicha mujer es Claudia Cardinale. Nada para decir al respecto de esto último, a menos que no sea de carácter libidinoso. Si a todo esto le sumamos a Ennio Morricone en la banda sonora ya no quedan muchas excusas para no verla.

La construcción de los personajes y las secuencias que van motivando, y moviendo, todo el temita de la venganza son tan complejas que hacen a la peli un toque más lenta si se la compara con sus antecesoras. Sin embargo, no por ello pierde brillo semejante obra.

En resumen, véanla, después me cuentan.

Lo anterior pretende ser una excusa de artículo, simplemente porque me levanté tarareando la melodía que toca Bronson constantemente en dicho film. Si la sección garpa, la ponemos en marcha. Podemos hacer películas favoritas de géneros favoritos. Se escuchan recomendaciones.

Esto fue “Once Upon a Time in The West” para la consola Nintendo-64, y espero que les haya gustado.

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