Katy Perry en Argentina, o Pedro y Franca contra las hordas de adolescentes gritando.

Franca 28/09/2011 8
Katy Perry en Argentina, o Pedro y Franca contra las hordas de adolescentes gritando.

Para poder llevar adelante este artículo, uds. lectores y yo, periodista del rock and roll, debemos establecer algo así como un contrato de lectura. El principal motivo es no jugar con las ilusiones de algún visitante ocasional que acuda a GrupoMuu buscando una reseña adecuada a las reglas de los medios más tradicionales del show que brindó Katy Perry ayer en GEBA, en el marco del Pepsi Music.  Me es imposible llevar a cabo un artículo medianamente estandarizado, partiendo de la base de que hasta la noche de ayer no había escuchado más de 1 tema de la cantante americana (el que dice “you’re yes and you’re no, you’re in and you’re out o algo así), y no estoy de humor como para recurrir a la Internet como para buscar algo de data sobre su historia junto a la lista de temas que hizo ayer como para pilotear algo (procedimiento que, aseguro, siguió el 90% de los periodistas que están escribiendo esta nota en paralelo)

No, no quiero recaer en la artificialidad de decir “hizo un repaso de sus hits” y cosas así. Mucha gente, por más que esté en la misma situación de ignorancia pop en la que me encuentro, lo va a hacer mejor. Por eso me veo obligado a cambiar de recurso, incurriendo en lo que podría acercarse más a una observación participante, aunque desconozco cuáles serán los resultados.

Podría comenzar estableciendo que El Pedro y yo estuvimos en la fecha del Pepsi Music menos El Pedro y yo. Más allá de que mi compañero quizás se pudo vincular con alguna banda punky que tenía escuhada (su experiencias serán volcadas en un artículo el día de mañana), la sensación general de este staff era de pura desubicación. No sabíamos dónde estábamos, so sabíamos a quién escuchábamos. Lo único que sabíamos es que estábamos rodeados de quinceañeras.  Y más allá de cualquier fetiche producto del imaginario masculino, hay un problema: las quinceañeras gritan. Gritan mucho.

Habiendo pasado por varios recitales en mi vida, he presenciado y participado en diferentes rituales del vivo: he saltado, cantado y gritado, he golpeado a gente en medio de un pogo, he perdido zapatillas, las he vuelto a encontrar, he tenido la cara pintada como Gene Simmons, me he sumergido en mareas humanas moviéndose de formas misteriosas, y he visto a varios desubicados tirar botellas a los artistas, he aplaudido a algunos de ellos. Pero nunca tuve la oportunidad de ver en vivo a 10mil adolescentes gritar al unísono en frecuencias inimaginables.

Y gritaban solo por la estrella de la noche.

Cuando las 21:15 auguraban el comienzo del show de Katy Perry (y  la puntualidad  del festival lo parecía confirmar) aparece en escena un DJ que se hace llamar Skeet Skeet. El individuo, de origen californiano según sus propias declaraciones, comenzó a agitar al público. Pero lo que parecía ser una presentación de la cantante derivó en un set de unos 35 minutos con música de bandeja. Ahora bien, el prejuicio que me llevó a suponer que DJ Skeet Skeet era un mero maestro de ceremonias fue origen de mi sorpresa al ver que el público aparentemente no se sentía estafado al ver que un chabón se comía más de media hora de un recital, pasando música grabada. Las adolescentes gritaban igual.

El preámbulo fue fastidioso para todo aquél que esperaba ver mujeres bailando con ropa sexy, pero luego de un interminable remix del tema de Dirty Dancing por los Black Eyed Peas, y otro de alguien llamado Adele, que supuestamente mucha gente conocía, el vestido azul de Katy Perry apareció en una plataforma elevado sobre el escenario y comenzó el furor en serio.

La psicodelia de dulcería que se presentaba como entorno escenográfico sentó el contexto propicio (y supongo sumamente estudiado) para el coqueteo de la artista. Constantemente Katy Perry juega con la tensión entre la inocencia y la transgresión: el rostro angelical y los modos aniñados provocan un extraño contraste cuando el perfil pasa a ser más de pin-up. El espectáculo no deja de aparecérseme como opuesto al barroco glam de Lady Ga Ga. La autora de Poker Face es violentamente directa, se impone en el escenario corporal y estéticamente; Katy Perry no, ella provoca, juega una suerte de tira-y-da, básicamente es una histérica.

La construcción del personaje deviene en efectiva. Más allá de tener encima una puesta en escena muy cuidada, con una importante impronta de lo teatral, la artista vende la necesaria dosis de rebeldía (una rebeldía políticamente correcta podríamos decir) como para comprar a la masa de quinceañeras gritonas. Y ta bastante buena como para comprarnos a nosotros.

El show fue corto para lo esperado en una visita internacional (poco más de una hora, sin contar el tiempo que se comió el DJ) aunque el público no pareció verse demasiado afectado por eso.  Las 15 mil personas que acudieron al estadio de GEBA vibraron y sacudieron pelucas azules disfrutando cada uno de los temas que entraron en la setlist reducida. Los picos de griterío cuando Perry abusaba del típico discurso demagógico del que peca la mayoría de artistas extranjeros no hacían más que dejarnos un poco asustados. Éramos dos tipos, uno con una remera de Batman y el otro con una de los Kinks, atemorizados por una horda de adolescentes saltando a nuestro alrededor. Pero aun así no le escapamos al suceso: sabíamos que teníamos una responsabilidad para con este espacio, pero no puedo negar que el hecho de que haya sido un espectáculo entretenido colaboró con nuestro valor. Aparte, la cuestión de que estábamos lo suficientemente lejos como para imaginarnos a Zooey Deschanel cantando en cada uno de esos vestiditos tampoco jugó en contra, no no.

 

Fotos: Rock and Pop y La Voz

 

8 Comments »

  1. Igor 28/09/2011 at 19:35 -

    Adele es una inglesa gorda que canta bien parece (si no, siendo gorda, no hubiera llegado a nada) y que gano bocha de premios MTV.

  2. ekaterina 28/09/2011 at 21:44 -

    te voya denunciar al inadi por puto

  3. INADI 28/09/2011 at 21:49 -

    será usted señor Igor sometido a juicio por discriminacíón a personas excedidas en carnes

  4. ekaterina 28/09/2011 at 23:28 -

    Demuestreme alguien que una mujer sin talento puede llegar a algo siendo gorda.

  5. Igor 28/09/2011 at 23:29 -

    Ese comentario era mío.

  6. Alejo 29/09/2011 at 09:33 -

    Lilita Carrió (aunque habría que definir “algo”)

  7. Franca 29/09/2011 at 10:31 -

    lol

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