Mixtape #001 // “Wake Up”
Disclaimer note: el siguiente texto contiene altas dósis de referencias demasiado específicas sobre música contemporánea. Sepan disculpar las molestias aquellos que se encuentren sumergidos en él y no terminen de comprender el bombardeo de nombres de discos, artistas y canciones, solo argumento en mi favor que no podría haber sido redactado de otra manera.
Todo empezó con “Wake Up”. Hace un par de meses estaba revisando trailers de películas nuevas por YouTube y encontré el de “Where The Wild Things Are”. Aparecían unos monstruos peluchescos, y el nombre de Spike Jonze que me puso contento. De fondo sonaba el tema de Arcade Fire, y algo me pegó.
Fue hace unos cuatro años, si no me equivoco, cuando lo conocí. Y por supuesto, como todo lo que me mostraba él, no me gustó. Siempre nos llevamos así, bueno, no siempre pero había algo en la dinámica de nuestra relación que nos ponía en ese lugar de histeriqueo mutuo. Yo le mostraba un blues y él me tildaba de cuadrado, él me mostraba algo medio fusión y yo lo tildaba de intelectual. Me acuerdo fijo que cuando me mostró “Wake Up” yo lo reconocí inmediatamente como un plagio de Bowie, fui rápido a una computadora a buscar los acordes de “Soul Love” y se lo mostré, haciendo énfasis en el rimo de la primera parte. Pa pam pa-pa-pa-pa, pa pam pa-pa-pa-pa. No recuerdo que pasó después, probablemente él haya pensado que soy un pelotudo cuadrado y yo que él es un ingenuo que nunca escuchó música en su vida. Era una dinámica interesante,
Me olvidé del tema por mucho tiempo hasta que apareció en el trailer ese, y estuve escuchándolo promedio unas dos veces por día. Y vino otro amigo con su correspondiente bajón-pseudo depresivo pos-moderno y le dije “escuchá esto, te va a levantar”. Y no se en realidad que le pareció, el tema es bueno, ahora no lo puedo negar, pero quizás a mi me pega por el lado de esa melancolía alegre bien Indie que no se si cualquiera puede percibir. La cuestión es que por ese tema me puse a escribir.
No se si esta playlist está hecha puramente de recuerdos, bah en cierto punto sí hay un hilo conductor que pasa por ese lado, pero hay temas que me llevan a una época, al momento en que los viví, otros no. Esos otros quizás me hacen recordar cosas que no necesariamente presenciaron. Está “Ala Delta” porque Divididos fue la primer banda que compartimos (no se engañen por el párrafo anterior, tuvimos muchos puntos en común, quizás más que desencuentros, pero después nos pusimos viejos y pelotudos) y fue la banda que vimos en nuestro primer recital en serio (“en serio” implica que no haya sido en el Gran Rex y que no haya tocado Fito Páez), y obvio, como cualquier banda de pendejos que se juntan a ensayar, tocábamos “Ala Delta” y “El 38” con nuestra primer grupo. Se llamaba “Cuidado Escalón” y ensayamos unos dos años y no tocamos nunca en público. Y pasamos de tocar temas de Divididos a tocar “Blue Train” o “Blue Bossa” o cosas jazzeras para principiantes, pero yo me fui para el lado de los standars de Frank Sinatra y Ella Fitzgerald, y él se fue para el lado de Miles Davis. En esa época ya nos peleábamos por pelotudeces.
En esa misma banda intentamos tocar siempre (y nunca pudimos hacerlo de forma medianamente adecuada) “Spread Your Wings” uno de los mejores temas de Queen, misteriosamente escrito por John Deacon para “News Of The World”, el que me atrevería a decir que era su disco preferido de la banda. El pobre gil se enteró tarde que las cosas importantes no se prestan, y se lo prestó a un cliente del cybercafé donde trabajábamos (era mi primer laburo, el segundo de él). Fue ingenuo al prestar algo demasiado importante (para nosotros la música era eso, demasiado importante) a alguien que no conoce su valor, pero es el error que comúnmente cometemos cuando tratamos de educar a la plebe. Estuvo unos cinco años tratando de recuperar, o mejor dicho, pensando cómo podía llegar a recuperar el Cd, hasta que se dio por vencido y se lo compró de nuevo. Nunca me lo dijo, pero estoy seguro que para él no fue lo mismo. Para mi tampoco lo hubiera sido. Por la misma época yo presté ingenuamente el primer tomo del Señor de los Anillos y me ocurrió exactamente lo mismo aunque con un resultado ligeramente diferente: a mi me devolvieron un libro nuevo, argumentando que el que presté se había desojado todo. Y era verdad, el libro había sido leído unas 7 veces desde el 97 hasta el 2001 y en algún momento se callo a una zanja con agua podrida (Stillwater, fuck yeah!) pero era MI libro y tenía TODA la onda. Con el cd le debe haber pasado lo mismo, lo juro. Me pongo en su lugar y solo se me ocurre dar arcadas frente a un ejemplar nuevecito de un objeto en el cual invertí horas y horas y horas de mi vida.
Escucho a “Spread Your Wings” casi de la misma forma que a “All The Young Dudes” de Mott The Hopple. Aparte de tener una de las mejores introducciones hechas en guitarra el tema habla de una juventud decepcionada, desilusionada y deprimida, pero lo hae en forma de himno rejuvenecedor (no por nada está compuesto por Bowie). Lo raro es que son temas tristes pero inspiradores, con letras que te dicen que la vida es una mierda pero una música que insinúa que en realidad no es tan así. Y no lo veo como una contradicción. Puede ser síntoma de que me estoy poniendo viejo: cuando éramos más chicos jodíamos con que si o si había que morir a los 27 años como Robert Johnson, Janis Joplin, Morrison, Hendrix y Kobain. Me parece natural que en determinada edad se celebre que Townshend haya escrito “espero morirme antes de ponerme viejo” y se lo insulte porque sigue cantando eso a los 60 años. Pero de a poco voy aprendiendo a ver esas ideas con una suerte de nostalgia. Escucho a Ian Hunter cantar como “Billy se iba a pegar un tiro antes de cumplir 25” y entiendo el encanto de la ingenuidad púber. Me gusta saber que antes pensaba las cosas así, y me gusta saber que ya no lo hago.
En su momento me introdujo a Led Zeppelin: en la rutina clásica de los sábados por la tarde, el Tower Records de Santa Fe, me hizo escuchar “Stairway To Heaven” y “The Battle Of Evermore” (vendiéndola por el lado de Tolkien, obvio) pero yo era reacio. Me convenció prestándome el UnLedEd de Page & Plant y a partir de ahí me envicié y fui para atrás. Mis discos preferidos: “Led Zeppelin III” y “Physical Graffitti”, el de él “Houses Of The Holly” y ahí discutíamos de nuevo. Pero debo decir dos cosas: ninguno de los dos se atrevería a nombrar a Zeppelin IV en esa categoría, sería demasiad fácil. Por otro lado, y esto es algo que no se puede dejar de respetar, hay que tener muchos huevos para decir que tu disco preferido es que tiene los DOS temas comúnmente aceptados como los peores de una banda. En otros ámbitos puede tener huevos un arquero volante (ni Juan, ni Pedro, ni Pablo) que se va solo para tratar de hacer un gol, en otros, que se yo, alguien que le hace frente a tres gorilas al mismo tiempo. Nosotros siempre nos manejamos con otros estándares.
¿Por qué “The Rain Song”? La verdad no lo se muy bien, podría haber puesto “Over The Hills…” o “The Ocean”, o “The Song Remains The Same”, cualquiera con un bajo más potente. Pero bueno, es mi playlist y ese tema me gusta, y me parece que es melancólico, pero que tiene como un dejo de esperanza. No se, me gusta.
“Lemmon Song” tampoco podía faltar. Sé que cualquier versado en hacer compilados me dirá que no cuadra para nada con el resto de las canciones, pero ese bajo era ineludible. Cualquier tema de Zeppelin II hubiera funcionado porque ese disco es básicamente una cátedra de John Paul Jones. Pero “Lemmon Song” es sucio, duro y sexual. Es un tema profundamente adolescente y eso también me hace acordar a la época en que ya estábamos fanatizados y ni siquiera nos dignábamos a entablar una conversación seria con alguien que no hubiera escuchado a Led Zeppelin.
Una noche fuimos a The Cavern, en el complejo La Plaza, a ver a una banda de covers de los Beatles. The Silvers se llamaban y estaban vestidos con la ropa de Sgt. Pepper. Después de ese show el ya había decidido fanatizarse. Los derechos de autor no me permiten poner “Dig A Pony” o “Two Of Us” dos canciones que de verdad pertenecen a esta idea. Pero las remplacé por algo quizás más adecuado. McCartney tocando “Something”. Ahí lo que importa no es la canción, es el arreglo y el instrumento.
El ukelele se lo regalamos para que pueda tener música encima siempre que lo necesite. Creo que le hizo bien. Aunque llegó el punto en que también le costaba, me parece que la idea de tenerlo cerca era reconfortante en cierto sentido. Yo tenía uno también y le pasaba temas: “Something” fue el primero, también “Dream A Little Dream”, “Honey Pie” o “Can’t Help Falling In Love With You”. Pero “Something” lo presenta McCartney en el Concierto para George, contando como Harrison llevaba un uke a cualquier lado que viaje. También en ese recital Ringo aparece y canta “Photograph”, quizás el mejor tema compuesto por cualquier ex-beatle, y lo presenta diciendo que ahora (luego de la muerte de su amigo) el tema tiene otro sentido: es verdad, una canción que hablaba del recuerdo de una relación ya rota, de un amor que no va a volver, pudo cambiar completamente su mensaje. Gracias Ringo.
El punto de inflexión más importante creo que se dio unos años atrás, con el “Greatest Hits” de The Police. Escuchábamos otras bandas antes, cada cuál tenía la suya, pero nuestra vorágine melómana empezó con The Police. Era la primera vez que escuchábamos algo “nuevo”, zarpado y que nos guste a todos al mismo tiempo. Suena cliché, pero se nos abrió un mundo nuevo de posibilidades, el mundo de Coltrane, y de ACDC, y de Chuck Berry, y de Jobim, y de la soundtrack de Almost Famous.
Con los años aprendí a ser reacio a los discos de grandes éxitos (prefiero dedicarle su merecido tiempo a la discografía completa de un artista que quedarme con la visión acotada de un compilado) pero este Cd siempre será una orgullosa mancha negra en mi currículum. Igual, en mi historia The Police se agota ahí, con “Sinchronicity II” como punto cúlmine, y el ida y vuelta entre las imágenes de suburbio británico y las referencias al Él Por supuesto dio un paso más adelante. “Sinchronicity II” es un tema mío, “Canary In A Coalmine” es un tema de él, o por lo menos el que más tengo asociado a él, porque si yo me quedé en el Grandes Éxitos, él fue todo lo más allá que se podía ir. Imagínense a alguna persona que escucha “Another Brick In The Wall” y “Wish You Were Here”, decide que le gusta Pink Floyd y va directo a comprarse “The Madcap Laughs” del Syd Barrett solista. Él se compró “Zenyatta Mondatta” un disco prácticamente inescuchable para cualquier persona con sentido común. Él hacía cosas así.
Hace un par de años tratamos de armar un dúo de bossa nova. El la piloteaba mejor que yo: por fin sus años de estudio y sus escalas dóricas y mixolídeas rendían más que mis pentatónicas bluseras. Igual yo le ponía onda también, y noo es tan fácil como parece ponerle onda a la bossa. El ritmo es alegre, pero está muy lejos de la emoción visceral del blues. Hay que estar un poco más relajado. Hay que transmitir paz, y alegría como en la “Samba de Orly”. Quizás inspirados por eso ya no discutíamos tanto. Ambos estábamos completamente de acuerdo en no caer en la obviedad de “Garota de Ipanema” y nos inclinamos sobre todo a temas de los discos de Vinicius y Toquinho como el místico e increíble “Canto de Ossanha” y su estribillo inalcanzable.
Cuando tuvimos que dejar de tocar yo abandoné por completo el género. Recién ahora, escribiendo esto, me estoy dando cuenta del error que cometí. Más que un error, una pavada, una ingenuidad de mi parte.
Pensé que volver a la bossa iba a doler, y en cierto sentido duele, pero el whisky en la voz del Vinicius De Moraes reconforta, sana, y me hace sentir un pelotudo por haber abandonado esa música. Pero todo esto al mismo tiempo me hace sentir bien, porque cada tema que escucho me lleva más por el camino de la despelotudez.
Uno extraña y va a extrañar siempre, y eso está perfecto porque quiere decir que todo lo que voy escribiendo pasó de verdad. El problema está quizás en la inevitabilidad de una suerte de culpa que a uno le queda. Culpa por tener la posibilidad de disfrutar algo, culpa por enamorarse, culpa por una cerveza con amigos, culpa por quedar extasiado con la belleza de una canción.
A medida que escribo esto de a poco voy dejando de lado esa culpa por vivir cosas que otro ya no puede, y ciertamente empiezo a ver las cosas desde otra perspectiva. Quizás por fin entiendo que la música no es al fin lo mejor que le puede pasar a uno en la vida, sino los momentos que la música acompaña. Me pasa de escuchar cosas que antes odiaba y ahora me gustan, posiblemente porque extraño el momento en que las odiaba. Me pasa con Pastorius y con Miles Davis por ejemplo. Voy a un bar y escucho a un bajista tocar “The Chicken” o “So What” y sonrío un poco. Ya no me parecen temas estereotipados de estudiantes de primer año, aunque sí me hacen acordar a uno de ellos. Y con esto, las bases de mi dogma religioso comienzan a resquebrajarse, aunque no me siento demasiado afligido frente a semejante situación. Todo debe ser parte de la misma catarsis, de entender el imaginario de los adolescentes y la muerte desde otro lado, de entender que ni en la vida ni en la música hay absolutos, y que hasta el gil de Paul McCartney te puede dar un buen momento, de entender que quizás la música te gusta no porque es buena, sino porque acompaña buenos momentos, buenas épocas.
“Waiting For My Real Life To Begin” me mantuvo a flote la semana después. Debo haberlo escuchado un promedio de 5 o 6 veces por día, a veces cantando y a veces lagrimeando, y en ese momento ese tema solo fue más importante que todas las banderas del jazz, del blues o del rock que enarbolé durante los últimos veintiséis años.
Es simple, ingenuo, no tiene nada de pretencioso y habla por sí sólo. Es un tema que en otro momento de mi vida hubiera dicho que “no le va a cambiar la vida a nadie” y hoy me parece esencial como bonus track de esta suerte de compilación / cuento / ensayo / biografía. Porque por más que dudo que lo haya conocido, es la canción que más me hacer recordar a un amigo.
Categoría: Mixtape
Tags: Arcade Fire, Colin Hay, David Bowie, Divididos, Jaco Pastorius, Led Zeppelin, Miles Davis, Mott The Hoople, Paul McCartney, Queen, Ringo Starr, The Beatles, The Police, Toquinho, Vinicius De Moraes
Comentarios: No hay.

