Mixtape #002 // “Nacido para ser salvaje”

SÉ QUE ALGUNOS DEBEN PENSAR QUE SOY UN CHANTA EN ESTE MOMENTO Y SUS MOTIVOS SON MEDIANAMENTE ACEPTABLES. EXPLICO LA SITUACIÓN A LOS QUE SE SIENTEN AJENOS A ESTA PRIMERA ORACIÓN: LA LISTA QUE ENCABEZA ESTE ESCRITO ES UNA REPRODUCCIÓN IDÉNTICA DE UN COMPILADO QUE TOMÓ FORMA VARIOS AÑOS ATRÁS A PARTIR DE UN ESFUERZO CUASI MATEMÁTICO DE LA ELITE DE DESQUICIADOS QUE SUELO LLAMAR AMIGOS. ÉSE COMPILADO HOY ES PRÁCTICAMENTE UNA LEYENDA, Y EN MI AFÁN DE ANALIZAR Y DESTRUIR MITOS PENSÉ ¿POR QUÉ NO?

El punto de partida fueron las motos, las motocicletas mejor dicho, y el intento era el de conceptualizar musicalmente un viaje por alguna ruta americana sobre dos ruedas. Estábamos pasando por esa época. Por esa época donde nos fanatizamos con Paul Teutul Sr. y American Chopper, y a cada frase que escuchábamos respondíamos “de locos”. Me gusta encontrar y asumir mis propias contradicciones y entiendo que me hago el loco viendo un programa sobre tres gordos que construyen motos customizadas, pero lo veo por Discovery Channel. Y entiendo sobre todo que en mi puta vida me subí a una moto, y si me subiera probablemente me caería. ¿Entonces por qué un joven porteño de familia judeo italiana y que vive en Villa Devoto idealiza tanto este tipo de cosas? Probablemente porque miro demasiadas películas.

Y sí, obvio, mirábamos una y otra vez Easy Rider y cubríamos nuestras paredes con imágenes de Peter Fonda y Dennis Hopper, y repetíamos una y otra vez la escena cuando ellos le compran la merca a Phil Spector y empiezan a viajar por uno de los mitos de la contracultura de fines de los sesenta. Suenan los primeros acordes de el mejor himno (no el más conocido, pero el mejor) de Steppenwolf. En retrospectiva empiezo a ver lo irónico: John Kay canta una poesía bastante reaccionaria como para que ahora no me haga un poco de ruido y me haga releer de alguna forma el hito cinematográfico. Porque si antes leía cómo a partir de ese pequeño trato con los traficantes ambos protagonistas trascendían las barreras del mercado y encontraban un modo alternativo de conseguir una libertad plena (simbólicamente ilustrada como una bandera norteamericana pintada a lo largo de una de las motos); ahora empiezo a ver el final no como el intento de una sociedad tradicional de bloquear un modo de vida que la hace sentir amenazada, sino como el precio que tuvieron que pagar por empezar un viaje de forma no honesta. Qué provoca este viraje: el escuchar como en el tema de Steppenwolf cómo asesinaría al “pusher” (aquel que distribuye drogas “jodidas”, en contraposición al “dealer” mas propenso al mercado de la marihuana) con su Biblia, su cuchillo y su arma. El tema es contradictorio en sí porque al discurso anti heroína se le suma una base instrumental profundamente lisérgica: quizás implícitamente se sume al porro el ácido como una droga buena y opuesta a la heroína o cocaína como drogas malas que “destruyen el espíritu”. La cuestión es que pese a todas las paradojas “The Pusher” es un himno. O quizás lo es en pos de esas paradojas, porque en si el mito de las motocicletas, de los motoqueros está tensado por la contradicción entre libertad y conservadurismo.

Sí, la libertad es una construcción y no podemos jugar con esa palabra a la ligera. Podría decir que estoy hablando de una idea de libertad casi de adolescente pequeño burgués, un imaginario sobre la posibilidad de cortar lazos con la sociedad, un sueño ingenuo de movilidad propia, de autoabastecimiento, de irresponsabilidad se podría decir. De poder ir a donde se nos de la puta gana.

Y esta última idea es clave: el ir donde queramos, la ausencia de límites. Y el paso para llegar a eso es, obviamente la carretera. El lugar que no es ningún lugar, una cosa atemporal que es al mismo tiempo acción y situación. Es un “estar” en la carretera, y nótese que uso este término en lugar del argentino “ruta” porque con toda intencionalidad. Me es más cercano al sentido del inglés americano original, quizás porque tiene esa cosa como artificial, o idealizada, que tiene ese idioma, quizás porque me suena que “ruta” no genera esa idea de ausencia de límites, la ruta te lleva a Córdoba o a Villa Gesell, la carretera te lleva a cualquier lugar, la ruta está en el plano del ACA, la carretera está en las películas, está en las canciones. La ruta te puede llevar y traer de nuevo a tu casa, la carretera es simbólicamente de una sola mano, la opuesta al lugar de donde uno se quiere o se tiene que escapar. Y es en sí un ecosistema particular elevado hacia lo mitológico primero por el blues y luego y definitivamente por el rock norteamericano. El rock digamos de entre el 68 y el 75 (y sus posteriores clones y herederos), y el rock más vinculado a la música negra del sur. No por casualidad el riff de “Dust My Broom” de Elmore James (el más afanado de la historia me atrevería a decir) aparece bajo el nombre de “Highway 49” por George Thorogood & The Destroyers, y John Lee Hooker aparece en forma de “La Grange” por ZZ Top.

Es un rock básico, esquemático, de tres acordes, un poco rebelde (ingenuamente rebelde se podría decir) y sin dudas conservador. Me gusta pensar que es como el chico bruto y malo del colegio primario y  le pega al chico débil e inteligente, que en este caso sería Pink Floyd o algo así. Y quizás por eso me gusta. No porque considere que esta bien pegarle a los chicos débiles e inteligentes (aunque si considero que esta bien pegarle a Pink Floyd), sino porque me hace sentir un poco ese chico duro. Igual no todo es tan polarizado. “Midnight Rider” de los Allman Brothers sea posiblemente el mejor tema de la lista, y es un tema hermoso, con una simpleza en el ritmo, en los arreglos vocales y en el solo de guitarra, que me resulta demasiado emotiva. Y es un tema que me lo imagino al atardecer, a diferencia de “Take The Highway” el otro ejemplar tranqui del conjunto, que me suena mucho a mañana. No me pregunten por qué, es una cuestión de piel.

Decorando un par de temas aparece por ahí uno de los grandes detalles pasados por alto del rock setentoso. Detalle recogido en su momento por el Amo y Señor: Will Ferrell en un histórico sketch de SNL: el cencerro o cowbell (“You gotta have more cowbell!!!”), un sonido mecánico de lata que figura en su máxima expresión en “Hair Of The Dog” de Nazareth y aparece como tradición retomada por los Guns ‘n’ Roses en “Bad Obsession”. Me resulta increíble cómo el detalle de un cowbell en negras puede ser tan pero tan clave para un tema. En “Hair Of The Dog” (que tiene un cover por los Guns en el Spaggethi Incident) es más importante aún que el riff de guitarra, es el motor que lo hace arrancar y lo lleva de principio a fin

La aparición de los Guns ‘n’ Roses puede provocar el debate. Algún purista me dirá que no encajan en la selección temporal pero yo no puedo dejar de pensar que son la banda que mejor capturó es espíritu del rock americano de los setenta hasta el día de la fecha. También, hacia el principio de la lista, aparece el caso raro de los Doors, y digo raro porque quizás parece no cuadrar con el rango estilístico de las demás bandas. Y “Roadhouse Blues” puede sonar cliché y lo es, pero también es una de las mejores letras (y no, no estoy jodiendo) que escribió Morrison, porque tiene la enorme magia de ser simple, hasta estúpida diría, pero efectiva e increíblemente divertida. El día en que todos los fans de Morrison aceptemos que era un poeta mediocre el mundo será un lugar más feliz. Pero si en The End la poesía (que va desde lo obvio e insulso hasta lo críptico e intentendible) no te lleva a ningún lado (sí te llevan la voz, los teclados de Manzarek y las notas de Robby Kreiger sobre re menor), “Roadhouse Blues” te traslada en seguida, aunque la cantes a capella. Te traslada a la carretera, y a la cerveza y a todo sobre lo que venimos hablando, enseguida y sin esfuerzos. Por eso me gusta tanto este tipo de música, porque dentro del esquema básico y conservador aparece el menos es más, también heredado del blues, o por lo menos de mi forma de leer el blues. Es rock duro y al cuerpo, y sirve para trasladarlo a uno, como un buen libro.

BONUS TRACK: Sí, la oportunidad de usar Freebird para terminar el compilado era demasiado tentadora. Pero Freebird es un tema demasiado, demasiado universal. No es que quedara fuera de contexto, pero como que le queda grande a la idea. Skynyrd por supuesto aparece con un tema mucho menos conocido, “The Needle And The Spoon” de su segundo disco. Y me parece que lo correcto era ir a lo obvio (que a veces no esta necesariamente mal) y terminar con lo que se terminó

Comments
Comment from Alan - March 28, 2010 at 11:11 am

Es buena la lectura de los Guns y además agregaría que lo importante de los guns es que además supo sintetizar buena parte del rock inglés de los setentas (o sea si, por un lado los guns son doors, aerosmith y todas las bandas “zepp de segunda línea” pero al mismo tiempo a los stones, zepp y el “forajismo” de los who. Y a buena parte del punk tambien: Spaghetti Incident es la prueba irrefutable.)

Por otro lado, a mi me gusta pensar que hay una continuidad más extendida con todo este asunto de la ruta. La cita obligatoria es para On The Road, de Keruac… que lo posicionó al autor como el tipo joven y borracho que escribió lo que se respiraba en el aire: una odisea de la contracultura americana en los 40s, a contramano del mito de la sociedad de consumo de productos masivos. Si una vez fue blues, y en los 60-70 fue blues rock y hard rock, Keruac imaginó un recorrido “iniciático” y frenético por unos Estados Unidos interminables en donde el paisaje más prototípico era el desierto del oeste y la banda sonora era 100% jazzera, marcando así el compás del exceso narcotico de Moriarty y cía.

Me gusta pensar que en esos tipos ya había una semilla de lo que terminó siendo la contracultura sesentosa y los elementos que formaron parte de ella. Y en un sentido individual, mítico y fetichizado también me gusta pensar que encuentro algún lazo de continuidad de mi vida con aquél imaginario social, un lazo más fuerte y estrecho que el del imaginario social actual hegemónico del cual, se supone, debería estar más atado.

Comment from Alan - March 28, 2010 at 11:12 am

Donde dice Keruac debe decir Kerouac, my mistake